El cielo es azul, la tierra blanca… Una pequeña obra maestra

Escrito por el 24 agosto, 2012 en IN, Libracos - No comentado

Hiromi Kawakami es una autora relativamente desconocida en Occidente. En España, por ejemplo, la novela que hoy os recomendamos ha sido su primera obra traducida a nuestro idioma: ‘Sensei no Kaban’, que así se titula en japonés, fue traducida por Marina Bornas Montaña en 2009, para la primera edición que ‘Acantilado’ publicó en agosto del mismo año.

‘El cielo es azul, la tierra blanca’ es el título en español de esa novela que Kawakami publicó en Japón en 2001. ‘Una historia de amor’, es su subtítulo. Además de ganar el Premio Tanizaki, esta novela fue el origen de una versión cinematográfica de gran éxito.

Sensei no kaban’ trata sobre seres solitarios, pero sobre todo es la historia de una mujer que, a punto de entrar en la cuarentena, no consigue encontrar su lugar

Tsukiko Omachi, de 38 años, es una mujer que ahoga sus penas cenando y bebiendo en tabernas de Tokio. En cierta ocasión, en uno de sus restaurantes favoritos, coincide con su antiguo profesor de lengua japonesa, el viudo Harutsuna Matsumoto, a punto de cumplir 70 años. A partir de entonces comienzan a quedar juntos para comer (beber) y compartir historias que alivian la solitaria existencia de ambos.

La extremada belleza e instrospección que Kawakami consigue a partir de su prosa despojada, sencilla y evocadora, que este relato se convierta en una clase de lección magistral sobre el profundo acercamiento entre dos personas que se quieren. Nada más y nada menos. Y a sus personajes, los convierte en inolvidables y tiernos espejos de los más íntimos sentimientos y contradicciones del lector: pronto Tsukiko y el profesor Matsumoto se abigarran a ti.

Tsukiko, como acertadamente recogía algún crítico español, ya tiene guardado un lugar de honor en ese hipotético limbo de los personajes femeninos más destacables de la literatura moderna

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Acerca del Autor

Yo soy aquellos dos de cuya lucha consisto. Luego pedimos una botella de vino y con el viento de cara y salpicaduras de vida en las sienes, estaban las piernas largas tendidas y todo el mundo girando en sus ojos... Y al final fuimos tres... 3 en 1, como el aceite o la Trinidad... qué cosas. Intento disfrutar a pesar de todo. Más artículos y opiniones en Un cielo dividido o en @tasionite

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