‘Middlesex’: el mayor misterio de la intimidad

Escrito por el 2 abril, 2013 en IN, Libracos, Miscelánea - No comentado

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Cal Stephanides es agregado cultural en la embajada de Estados Unidos en Berlín. Cal está enamorado de una mujer a la que no puede terminar de seducir, porque teme, porque evita de manera pavorosa, el momento de la verdad: desnudarse y revelar su secreto.

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1922, los abuelos de Cal, griegos de Esmirna, huyen a Estados Unidos tras la guerra greco-turca, junto con otros familiares. Rodeados de un mundo que se desmorona, ellos se casan y empiezan una nueva vida junto a esa pequeña comunidad y al otro lado del charco, bueno, al otro lado de los dos charcos. En un juego de diferentes consanguinidades a lo largo del tiempo, Cal, cuando nace, es en realidad Calliope, y parece que está destinada a encarnar una de esas enormes historias que pueblan la mitología griega: Hermafrodita.

Sí, el último tabú, la última verdad oculta sobre la que abundar en lo contemporáneo, y siendo ‘Middlesex’ una historia actual, la aportación de su legado a través del hermafroditismo moderno añade bastante más profundidad a esta íntima cuestión milenaria. Difícil, enorme tarea, pero conseguida.

Parece que al abordar la última frontera de lo íntimo, Jeffrey Eugenides, autor de esta monumental obra, se desenvolvió como el maestro que apuntaba en ‘Las vírgenes suicidas’: y nos pasmó

De modo que en 2002 esta obra consiguió un merecido Pulitzer por ser, como rezaba The New York Times Book Review, “un colosal acto de curiosidad, de imaginación y de amor”… y no sólo con respecto a su trama, de la que no os desvelaré ni un ápice, sino con respecto a la propia Literatura, así, con mayúsculas, porque estas audaces aportaciones, como Peter Pan o le petit prince, permanecen, quedan para siempre.

La edición en español corrió a cargo de Anagrama, a través de su magnífica serie Panorama de Narrativas, y seguramente está disponible aún en librerías del país. Para despedirme de vosotros con esta recomendación, que me encantó deglutir, os dejo con el inicio del Libro Primero, capítulo ‘La cuchara de plata’, también el primero, a la postre por tanto las primeras palabras del libro:

Nací dos veces: fui niña primero, en un increíble día sin niebla tóxica de Detroit, en enero de 1960; y chico después, en una sala de urgencias cerca de Petoskey…

No me negaréis que empieza para comerse el mundo a través de las letras. Pero tiene más méritos, además del caudal generoso de su prosa, Eugenides maneja el tiempo a su antojo, y nos mezcla las vicisitudes vitales de tres espacios temporales, tres generaciones de familia, con especial maestría, nota cum laude. Como “guionógrafo” en mis mejores tiempos, es algo que siempre he admirado y ha sido mi debilidad observar en la creación literaria o cinematográfica: manejar el tiempo es mucho más difícil que manejar palabras, como perfilar personajes lo es mucho más que describir espacios. ESTO ES ASÍN…

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Acerca del Autor

Yo soy aquellos dos de cuya lucha consisto. Luego pedimos una botella de vino y con el viento de cara y salpicaduras de vida en las sienes, estaban las piernas largas tendidas y todo el mundo girando en sus ojos... Y al final fuimos tres... 3 en 1, como el aceite o la Trinidad... qué cosas. Intento disfrutar a pesar de todo. Más artículos y opiniones en Un cielo dividido o en @tasionite

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