Moscú, o la enormidad

Escrito por el 13 agosto, 2013 en DiXfrutones, IN, Planeando - No comentado

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Moscú es inmensa en su extensión, 2.500 km2 (Madrid tiene 606 km2); es radicalmente inmensa en sus contrastes (desde el clima y hasta sus clases sociales, desde la tipología de su arquitectura y hasta la oferta de ocio, desde su historia y hasta su paisaje); y es enorme humanamente también, con 11,5 millones de habitantes censados que todos los moscovitas saben que son más de 20 millones de habitantes reales, en esta ciudad que no sonríe te puedes encontrar con todos los personajes que han existido en la historia universal, y quizá alguno más que está por descubrir.

Moscú además es una de las ciudades por las que ha pasado de forma más patente la historia del siglo XX, en la que se ha decidido nítidamente el destino de millones de personas durante decenas de años, el final o el principio de sangrantes conflictos, de incesantes sueños… Moscú es una de esas ciudades inabarcables, en cierto sentido gigante, titánica, y por eso mismo es la medida humana, la nuestra, la que la hace sensible y prensible.

Visitantes o habitantes, peregrinos o vecinos; aunque puede abrumar, aviso, es confortable para los ojos curiosos. Cinco actividades, lugares o tontadas que debéis frecuentar si os atrevéis a intentar abarcarla y os fiáis de mi experiencia.

1. En la Plaza Roja hay dos templos (hay tres si incluimos la Catedral, pero no es el caso): la tumba de Lenin, del padre de la revolución que intentó poner en pie el ideal socialista; y la galería comercial más cara de la ciudad (y por tanto una de las más caras del mundo) justo frente al lugar de descanso de la momia de Vladimir: GUM se llama; pues bien, además de darse un paseíllo mirando sus escaparates tras haber contemplado el mausoleo de Lenin (triste), lo que sí puedes hacer sin temor a quedarte sin blanca es probar un helado de leche de los kioskos que a pié de galería tiene esta multi-mega-hiper-tienda: son auténticamente deliciosos y genuinamente rusos. Por cierto, hace un año el debate sobre si trasladar o no la momia de Lenin estaba de plena actualidad.

2. El parque Gorki ya os suena, e iréis a visitarlo de seguro, al menos nombrado en mil ocasiones otras mil veces lo podréis nombrar antes de cruzarlo; pero poco antes de llegar a él puedes visitar (misma ribera del río, un kilómetro más cercano al centro), el Parque de la Escultura (no se si exactamente ese es el nombre). Es un espacio en el que se amontonan esculturas de diversa factura, estilos, materiales, épocas y motivos, y que ofrece una curiosa experiencia, entre bella y nostálgica, apaisada en el tiempo y juguetona, triste o esperanzadora, según la obra, tu estado de ánimo o la nube que cruce los cielos… Un antiguo centro de congresos, palacio de la cultura, de época soviética, se desvanece de su vieja y socialista estética, manteniendo aún cierto inexplicable orgullo.

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3. El Strelka es el bar que más me gustó de Moscú. El cansancio al llegar no fue suficiente para rendirme al encanto del lugar y quedar prendado de un ambiente lleno de clientes procedentes del mundo de las artes visuales, el diseño gráfico, la música… o sea, de la vibrante “cooltura” de esta enorme City que puede que sea también la más vibrante de Europa (de esa otra Europa límite y extrañada que es Rusia). Se puede comer, como casi en todos los pubs y cocktail-bars de Moscú, así que aprovechad (y reservad un buen fajo de billetes).

4. Cosas que hay que ver sí o sí: a) El puente de los candados, camino de la Galería Tretiakov, que por supuesto veréis también (es una de las pinacotecas de referencia), en el que las parejas moscovitas sellan su amor vía candado, y luego arrojan las llaves al río; más allá de una visita no tiene, pero está enmarcada en la clásica ruta céntrica y merece la pena tomárselo con calma; b) El barrio moscovita de Arbat es uno de los pocos lugares históricamente semiconservados de Moscú y que el desarrollismo frenético quiere cargarse, también es digno de visitar. Una asociación defiende a capa y espada su integridad arquitectónica y socioeconómica: era el lugar de la bohemia y la cultura (cuando no hacía falta contracultura) c) El Parque de la Victoria es una impresionante explanada dedicada, entre jardines y enormes monolitos, a conmemorar la victoria sobre los nazis en la II Guerra Mundial. Viendo los frentes que tenían abiertos comprobamos quiénes salvaron a Europa y a parte del mundo de hablar alemán: aquellos soviéticos; y d) El Metro, de lo que no escribiré porque ya sabéis demasiado, es un verdadero espectáculo.

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5. La curiosidad está aquí: la pirámide de Golod. A unos 40 kilómetros de Moscú, en la vía que une a la capital rusa con Riga, se levanta una pirámide de fibra de vidrio que un científico ucraniano, Alexander Golod, erigió convencido de que servía como catalizadora de energía cósmica y modificadora del espacio. Lo se, suena raro, pero no entenderás el verdadero espíritu ruso si ignoras su enorme espiritualidad y su innegable capacidad para trascender “lo conocido”. Incluso su ciencia tiene matices que las ciencias occidentales han perdido de vista por completo. Lo peor: la sensación de paz que se siente bajo esa pirámide (están huecas) es apabullante, y existen estudios científicos que demuestran que mejoran las cosechas, la salud orgánica y generan campos de energía detectados por radares… Y ahora qué?

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Y hay más, mucho más, en cada esquina, a cada paso, en cada mirada… Pero no diré ese más sobre la inabarcable ciudad 1ª. Sobre especialidades culinarias tampoco os digo nada porque las mejores moscovitas no se encuentran en Moscú: están en Oviedo, y las hace la afamada Confitería Rialto; son unas galletas o pastas de almendra cubiertas de chocolate que no son normales… En serio, están que te cagas. Os dejo un link: http://www.moscovitas.com JA ;)

 

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Acerca del Autor

Yo soy aquellos dos de cuya lucha consisto. Luego pedimos una botella de vino y con el viento de cara y salpicaduras de vida en las sienes, estaban las piernas largas tendidas y todo el mundo girando en sus ojos... Y al final fuimos tres... 3 en 1, como el aceite o la Trinidad... qué cosas. Intento disfrutar a pesar de todo. Más artículos y opiniones en Un cielo dividido o en @tasionite

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