Yeats el eterno vuelve de nuevo

Escrito por el 8 marzo, 2012 en IN, Libracos - No comentado

Yeats es Yeats. Por eso de vez en vez, cuando se reedita alguna de sus obras o se compila otra, vuelve a escena con la fuerza que le caracteriza como clásico de las letras universales y muñidor de la contemporaneidad del anglosajón.

«El hombre que soñó con el país de las hadas», «La canción del errante Aengus», «A un espectro»… Los poemas que W. B. Yeats consagró a la mitología irlandesa abundan en su obra desde «Las errancias de Oisin» (1889) hasta «Últimas poesías» (1939). Ahora, Acantilado rescata con las fantásticas traducciones de Javier Marías, Alejandro García Reyes y Miguel Temprano García, una antología que bajo el nombre de ‘Mitologías’, reúne parte de esa inmensa obra dedicada a rescatar el acervo cultural céltico irlandés.

Son  anécdotas del folclore gaélico que para Yeats trascienden el pensamiento meramente local y se convierten en anatemas de pensamiento universal

Yeats camina alrededor del monte Ben Bulben de Sligo para que los campesinos le cuenten historias: Hadas, demonios, hechizos y fantasmas pueblan los mitos celtas, y también las vidas de los habitantes de esas colinas, y esas son las leyendas e historias que Yeats, en su empeño por recuperar la impronta cultural irlandesa, recogió en diferentes libros y recopiló bajo el título ‘Mitologías’.

A estas historias se suma una serie de ensayos del autor sobre su experiencia con lo sobrenatural. Todo ello conforma un bello intento de captar la esencia de la tradición espiritual de Irlanda. Una joya donde aparece la visión poética del poeta y premio Nobel dublinés. Os dejo con una coplilla suya: ‘El vino entra en la boca’.

El vino entra en la boca
Y el amor entra en los ojos;
Esto es todo lo que en verdad conocemos
Antes de envejecer y morir.
Así llevo el vaso a mi boca,
Y te miro, y suspiro.

Pues eso, a soñar con este médium entre el mundo real y el de los sueños.

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Acerca del Autor

Yo soy aquellos dos de cuya lucha consisto. Luego pedimos una botella de vino y con el viento de cara y salpicaduras de vida en las sienes, estaban las piernas largas tendidas y todo el mundo girando en sus ojos... Y al final fuimos tres... 3 en 1, como el aceite o la Trinidad... qué cosas. Intento disfrutar a pesar de todo. Más artículos y opiniones en Un cielo dividido o en @tasionite

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